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  • anacandelas7

Hoy viene a mi memoria. XV Aniversario Prepa Carl Rogers.


Por M. en C. María del Pilar Rodríguez Salcedo.





Hoy doy vuelta y miro hacia atrás descubriendo que ya han pasado 15 años desde el inicio de este proyecto y así la vida ha venido pasando año con año, mes con mes, día con día. La memoria, pues, tiende un puente entre el pasado y el presente, y en este escrito me refiero no a un pasado cualquiera, sino a un pasado referido a otros, esos otros que en algún momento tuve la oportunidad de acompañar desde la convicción de que el ser humano es posibilidad infinita.

Considero que no es posible una educación que no tenga como punto de referencia el recuerdo y, junto a ello, el compromiso por asentar la construcción de la sociedad en una cultura.


En mi vida, desde que tengo uso de razón, ha existido la necesidad y la inquietud de acompañar a los jóvenes, ¿por qué a los jóvenes? estoy segura de que esto ha sido a partir de mi historia personal en donde descubrí que los jóvenes, como yo en esos momentos, son los que tienen todavía la capacidad de soñar y de emprender grandes luchas, personales y sociales, por rescatar al mundo. Es la etapa en donde se inicia el descubrimiento de quien soy, de un camino en donde empiezo a caminar solo y con otros, mis iguales a mi lado, en donde se proyecta un futuro plasmado de fe, amor y esperanza, en uno mismo y en los otros, es cuando como dice Paul Celan: «Yo soy tú, cuando yo soy yo».


La memoria nos afecta, no nos deja igual, y por eso la memoria crea identidad, ilumina, esclarece, pero también deconstruye y rompe esquemas. Una educación sin recuerdos es una educación inhumana.


Más la educación, como auténtica experiencia de formación, constituye un acontecimiento ético dentro del cual existe una relación con el otro que nos trasciende como educadores frente al que tenemos la obligación de asumir una responsabilidad incondicional más allá de todo contrato posible. Educar es un acto de amor y es desde ahí que inicié mi labor la cual mantengo hasta el día de hoy con la pasión que me permite seguir el camino.


Siempre he visualizado a la educación como acompañamiento, hospitalidad y recibimiento. Es recibir a esa visita esperada con todo el amor que esta merece, por el solo hecho de ser el otro que se acerca y espera un espacio donde poder SER, en el que sea aceptado, querido y reconocido por ser único, especial e irrepetible. A la educación siempre la he visto como nacimiento como creación de la novedad, el ser humano no se fabrica, nace y renace de manera constante esto se da hasta el último minuto de su vida. No existe un plan para seguir, el ser humano es el milagro constante del inicio.


El tener la posibilidad de atender al otro, de dar respuesta a su llamada, es la responsabilidad que nos permite caminar juntos, descubrir y descubrirme como posibilidad creadora. Es en el otro donde también puedo encontrar una salida para pensar “de otro modo”, para construir nuevos mundos, en donde podamos visualizar nuevos caminos, en donde el otro sea hermano y no un perfecto desconocido, donde podamos juntos construir la experiencia que va a ir más allá de la simple empatía.


La educación como acción-creación nos lleva a la reflexión de la alteridad, de la aceptación, del autodescubrimiento, y es desde ahí que nos podemos insertar en el mundo, y esa inserción es como un segundo nacimiento, cuyo impulso es el comienzo, la capacidad de comenzar, de iniciar, de movernos, de actuar, pudiendo mostrar quienes somos. El movimiento es lo que nos da la posibilidad de aprender, de descubrir.


La educación es libertad porque evoca la creación de un mundo nuevo de posibilidades, de un nuevo comienzo, más desgraciadamente ha sido considerada como un proceso de fabricación como un trabajo, no como una acción. Y esto es lo que nos ha llevado a perder la “humanidad”, siendo una acción violenta, que se acaba con el tiempo y que tiene un fin determinado, lo que lo hace predecible, considerando al hombre como un objeto fabricado pudiéndolo sustituir por otro objeto fabricado, puesto que son idénticos.


El hecho de que el hombre sea capaz de actuar significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable. La acción educativa es la construcción del relato de una identidad, el relato de una vida.


Y es desde aquí, que mi labor como directora de una institución de preparatoria comienza día a día con la novedad de un nuevo amanecer, en el que de manera diaria y constante me acerco a cada uno de estos jóvenes NO como intrusos sino como visitantes, abriendo las puertas para un nuevo comienzo en el que tanto ellos como yo iniciemos un nuevo descubrimiento, que nos permita caminar con el otro y así crear en este movimiento un mundo nuevo, en el que cada día haya la posibilidad de actuar desde donde somos, con esto quiero referirme al lema de la prepa, ya que fueron ellos, quienes desde esta visión lo crearon: “la preparatoria donde puedes ser tú mismo”, frase que hoy me permite y da la fuerza suficiente para seguir en este camino que se construye y deconstruye de manera constante, reconociendo la alteridad de cada uno de los miembros de esta comunidad, con todo el amor que significa la posibilidad de seguir acompañándolos, así como a cada uno de los que integran este proyecto; a los que creamos y a los que creemos, e incluso aquellos que pueden dudar de él, los que me llevan a detenerme y reflexionar sobre el camino andado.


Gracias por confiar y permitirme seguir siendo la cabeza de este gran sueño, que inició hace más de 15 años, a cada uno de los que han pasado, (estudiantes, padres, maestros, administrativos), a los que están en estos momentos y a los que vendrán, quienes son parte fundamental de la creación constante de la Preparatoria Carl Rogers.



 

Bibliografía

Bárcena F., Melich J. “La educación como acontecimiento ético”. Ed. Paidós. Barcelona. Buenos Aires. México. España 2000.

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