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¿Cómo saber si mi hij@ consume drogas?

La adolescencia es una etapa de la vida cargada cambios físicos y psicológicos intensos que en ocasiones se vuelven difícil entender por parte de los adultos. Con una lógica propia, las y los jóvenes intentan ganar cada vez más espacios que los hagan sentir autónomos, pero con la posibilidad de poder regresar a un lugar donde se sientan seguros y protegidos por sus padres o tutores al no saber resolver los conflictos que se les presentan.


Aunado a las condiciones pertenecientes a su edad y al contexto social en el que se encuentran nuestros adolescentes, existen nuevos ideales que se intentan alcanzar y modifican las convivencias y formas de actuar. El placer personal, la experiencia nueva o fuera de lo ordinario y la búsqueda de lo único o especial se han convertido en las motivaciones que fomentan la exploración de sustancias y objetos que los ayuden a sentirse aceptados, pertenecientes y reconocidos.


Muchas veces el entorno al que están expuestos enaltece los estilos de vida sin límites donde el uso de drogas legales e ilegales otorga un status social, sin importar lo que pueda ocasionar un consumo desmedido. Bajo ese panorama seductor sería necesario cuestionarnos cómo podemos saber si nuestros hijos se vinculan con sustancias psicoactivas (drogas) y qué acciones tomar para poder evitar adicciones que se conviertan en problemas de salud y en algunos casos desencadenante de conductas delictivas y autolesivas.


Aunque la respuesta no es sencilla, se debe estar atento para observar sus comportamientos y los objetos que les pertenecen, ya que puedan ser indicadores para ayudarnos a detectar un consumo:


- Toda ingesta de drogas genera cambios en el sistema nervioso central, por lo tanto, afectan los estados de ánimo, pensamientos, percepción y comportamiento de los jóvenes, modificando sus condiciones naturales.


- De la marihuana se extrae un activo llamado cannabis, cuando se consume provoca dilatación de las pupilas, irritación de ojos, resequedad en la boca, nerviosismo y euforia con risa. Cuando es fumado el olor en la ropa puede ser detectado, también se pueden encontrar pipas o papel para su consumo.


- Los alucinógenos como los hongos o LSD, generan la alteración de percepción y de espacio-tiempo, lo que suele ser evidente por las respuestas descontextualizadas que ofrecen y con movimientos de poco autocontrol. El uso de dosis excesivas puede ocasionar alteración de percepción irreversible.


- Existen estimulantes como la cocaína y anfetaminas, que modifican la sensación de energía, en ocasiones pueden cambiar de comportamiento a enojo y paranoia; es importante poner mucha atención cuando los adolescentes realizan numerosas actividades sin manifestar cansancio.


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En cuanto al alcohol y tabaco, éstos provocan una sensación de euforia, desinhibición y bienestar. Su consumo puede detectarse fácilmente a través del olfato. Se debe prestar mayor atención a los síntomas del abuso de estas sustancias, ya que son de fácil acceso para los jóvenes.


Existen muchos psicoactivos en el comercio local que son ofertados a los adolescentes, sin embargo, algo que compete a nivel social, es fomentar la comunicación entre padres e hijos para orientar las decisiones que toman, y no deslindarse por el temor de ser controladores o coartar la independencia de los menores.


¿Qué puedo hacer si descubro que mi hijo consume drogas?


Es importante resaltar que la intervención oportuna de los padres debe cumplir ciertas condiciones para que sea efectiva y no termine, un actuar bien intencionado, desencadenando efectos negativos o contraproducentes:


- A pesar de lo crítico que puede resultar descubrir algún consumo en su hijo o hija, la actitud de calma y respeto debe predominar cuando se habla del tema. Si no es así, es mejor pausar la conversación y retomarla cuando obtenga de nuevo control de sus emociones.


- Los lineamientos de acción y consecuencias por el comportamiento de los hijos deben ser claros, firmes y congruentes; aquello que se establece como efecto de la conducta no deseada deberá ser algo que puedan cumplir ambas partes, sin prorroga ni excepciones.


- Conocer y entender en que grado de consumo se encuentra el o la joven, ayudará a dimensionar la situación y a tomar decisiones para atender lo emergente.


- El cariño y afecto deberán estar presentes, recordando que la adicción a una sustancia es una enfermedad. Lo anterior puede ayudar a tratar las problemáticas que se desencadenan del consumo.


Algo importante en este tema es perder el miedo al dialogo con los hijos, un acercamiento que denote interés y saber en qué contexto se encuentran puede ayudar a fomentar relaciones de calidad en las familias, que permitan prevenir el consumo de sustancias de abuso.


A pesar de los múltiples factores que pueden intervenir para que un acto de consumo en los adolescentes se convierta en adicción, es vital entender el papel que tenemos los padres y tutores para crear redes de apoyo que les permitan disfrutar su vida sin la necesidad de crear dependencia a sustancias, ya que, en una visión humanista, las personas con su particularidad e individualidad tienen derecho a crecer en ambientes sanos que les permitan desarrollarse.


Por:

Psic. Pamela Bermúdez Gudiño

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